martes, 7 de octubre de 2014

Entre Celos y Alcohol, en un pub con rock.

Estábamos cerca de la barra, donde están siempre los “chicos con onda”. Este más que onda, tenía Rock. No lo había fichado pero ahora que estaba cerca, lo intenté. Estaba con un grupo de amigos todos gordos y con un aspecto norteño. Había un pelado de ojos claros que se le acercó a Martu y aproveché yo para hablarle a él. Tenía una chaqueta de cuero negra con dos rayas blancas alrededor de las mangas. Ese detalle y el de su pelo, despeinado, loco, me encantó. Sonaba Limp Bizkit mientras me acercaba  de a poco. Los pasos se hacían eternos porque no sabía si él me veía o no y lo que había tomado de alcohol ya me estaba haciendo efecto. Podía controlarme, no era demasiado fuerte.
-Hola. Me encanta tu campera- Dije. Sí me había visto, pero en lugar de acercarse también decidió verme llegar a él.
-Y a mí tu estilo. Los lentes, la camisa a cuadros... Y la sonrisa esa. Sabes combinar muy bien.
-Ah, gracias. Supongo.
Antes de hablar y decirnos cualquier cosa nos quedamos mirando unos segundos.
-¿Y esto? ¿Qué es?              
-Es un... Vení, vamos más allá que acá no se puede hablar. Hay mucha gente.
Nos corrimos unos pasos.
-Ahora sí. Es... una cosa rara. Todo el mundo me pregunta qué es. Primero miralo, es de un material que...-Y blah, blah, blah, me contó de su collar que le colgaba del cuello y parecía como un diente de marfil... Le dije que era parecido a Patricio Máximo Sardelli, cantante de Airbag.
-¿Y eso es bueno? –me dice, con cara de divino.
Y no sé qué pasó. Martu me pasó por el lado y me agarró de la mano. En menos de dos segundos estábamos en el baño.
-¡Eh! ¡Estaba con un chico!
-Si boludaa, te salvé no sé cómo! Era muy feo!
- ... (¿Eh?? ¿Feo? ¡Estaba re bueno!) Y el pelado?
-Nada... lo choqué sin querer.
-Ah bueno. ¿¡Y el fernét!?
-Ay amigui, me dejaste poquito...
Estaba segura que apenas lo compramos tomé dos tragos y ahí nos separamos, pero bueno, ya conseguiría otro. La quiero demasiado como para definir nuestra amistado por un trago... pero en este momento si la definiría si no encontraba al flaco ese que me dejó totalmente desconcertada.
Le faltaba la moto para completar su rock… It's fun to lose and to pretend, she's overboard self assured… Ohno I know, a dirty word. Nirvana.
(¿Cómo era..?) Trataba de traducir la frase en mi mente. (Es divertido perder y fingir...) Sí, creo que era así. Qué lástima no tener inglés en la facu. (Ella está extremadamente segura de sí misma) Lo encontré. Con su Gin Tonic en la mano derecha, hablando con sus amigos. Sexy. Mío. Esta noche es mío. (Oh no, ya sé, una palabra sucia)
Me hablaba de su banda de rock y yo parecía prestarle más atención a los movimientos de su boca que a lo que salía de ella. Música, cigarrillos, Cosquín Rock, Charly García, Cerati, Fernet no, Gin Tonic sí, edades no, rock si, el estudio, la facu, Nirvana,  Arctic monkeys, Octubre, Noviembre, Diciembre, Infancia, la vida, política, la plata, viajes, vida, muerte, amor, diversión y... besos anónimos.
Para variar hablamos de muchas cosas que están dispersas por mi mundo y que parecían estar en el suyo también. Inclusive los besos anónimos. De hecho me mostró algunos y me gustaron.
En su mano derecha tenía un anillo que era difícil no verlo. Tenía la letra L .
-¿L? ¿Leo?
-No flaca.
-¿Me vas a decir cómo se llama tu banda?
-No. Primero lo primero. No hasta la segunda vez que te vea. Siempre es importante una segunda salida, sabés?
- (¿? ¿Qué onda con este tipo? ¿Se tragó una serie yankee de Primera Cita antes de venir?) Mmh.. Puede ser.-
En eso apareció una gorda con cara de unos treinta y pico muy, muy vividos, mucha droga, mucha mierda la mina. Se sentó al lado de él, le agarró la cara y le dio un beso cerca de la oreja.
-Eh, que te pasa?
-Ay flaca perdón, pero este pibe es mío. ¿No le dijiste nada?
-¿Qué? – Mi expresión era más de asco que de asombro.
-No, no, andá, andá.
La mina se fue. Me dijo que se conocen ‘de siempre’, de acá del pub. Me preguntó ‘¿Y en qué estábamos?’ como para zafar y yo... se la dejé pasar.
-Ibas a decirme tu nombre. –Ni loca decía nada de la cita y eso.
-Leonarrrdo. ¿Sabés qué flaca? Me aburrís. –Y se levantó y se fue para otro lado.
No, no, no, no. Esto no está pasando. ¿Qué? ¿Se fue? ¿En serio se fue y me dejó colgada?. Me quedé mirando unos segundos para cualquier lado así como perdida y sí. Se había ido. Una bronca intensa pero desconocida y desubicada también, me salió por la boca y los ojos, y todas las puteadas hacia él fueron a parar a sus amigos.
-Flaca, yo te dije que era gay.- Me dijo el pelado de ojos claros.
-¿Gay? No era gay. Lo demsotró.
-Gay, puto. Es así. Un boludo. Tenés 16 años.
-No creo que Gay y puto sean sinónimos flaco, te equivocás.
-No te das cuenta de nada, tenés 16 años. Yo te dije. 16 años.
Báh, pelotudos. Busqué a mi amiga, ya me quería ir, pero tenía más bronca como para encontrar al pibe y matarlo. Nunca nadie me había dicho que era aburrida. Y mucho menos dejarme así de colgada. Y con ganas. No, no, no. Qué vergüenza. Nadie vio nada, pero qué vergüenza para mí, loco. Esto no podía terminar así.
Y creo que si no ponían ese tema no iba a volver a buscar a mis amigas. Y después uno de Los Redondos. Y después Soda Stereo. Y pasamos como una hora bailando, riéndonos de la gente, de la vida y de lo que no había que reírse. Encontramos a dos amigas más  en la barra y nos quedamos ahí.
En sus caras veo eltemor, ya no hay fábulas, en la ciudad de la furia... me veras caer... cantábamos a los gritos todos juntos. Juntamos plata para una birra y fui hasta la barra a pedirle una a... Naa, es joda esto. ¿Es joda? No podía creer lo que veía. Otra vez mi cara expresaba más asco que asombro.

-¿Así que te aburro?
Dejó de acariciarle la no-cintura a la casi cuarentona o muy hecha bosta treintañera fea, desagradable y poca estrecha mina que había ido antes  a querer hacerse la interesante cuando estábamos juntos y me miró, haciendo una sonrisa extremadamente falsa, mientras la otra se reía a carcajadas que parecían pedos de monstruo.
Se acercó a no sé qué, porque tiempo no le di. Directamente le pegué una cachetada que lo dejó seco en el aire, en la posición en la que estaba.
-¡Tarado! (y  se vino la segundita) ¿Era verdad entonces? (la tercera)
Y para colmo, empecé a escuchar... En esta sucia ciudad no hay que seguir ni parar,  ciudad de locos corazones...
Se rió, mirándome, como si le hubiera gustado. Mientras los pedos nauseabundos del monstruo seguían saliendo de la boca de la viejarda haciendo el mayor ruido posible.
-No entiendo de qué te reís –y ahí fue la cuarta, que ahora escrito parece mucho, pero fue bastante poco en el momento. Y un poco en cámara lenta también.
Se acercó el patovica y me dijo: flaca, no seas boluda, pará o te vamos a tener que sacar.
-Sísí, ya termino. –Y ahí fue la última. La quinta y la mejor. Di media vuelta, compré la cerveza y me volví con Marta que me esperaba para bailar Ella debe estar tan linda, que estaba sonando. El dj nos debe querer mucho.