jueves, 17 de agosto de 2017

Media Luna



De los fantasmas dicen muchas cosas. Que asustamos, que somos pálidos, que podemos leer los pensamientos de la gente y atravesar paredes con facilidad. Y la verdad que no es taaaaan así. A mi personalmente me costó mucho aprender a atravesar paredes. Me choqué un par de veces. Y tampoco sé leer mentes. O quizás sea porque soy un principiante y me queda bastante por aprender. 

Hoy me costaba traspasar la chapa del colectivo, y claro que sin pensármelo dos veces, y creyendo sentirme de carne y hueso otra vez, subí con toda esa cantidad de gente y -por primera vez- sin pagar el boleto. Hice sólo unos pasos, y la vi. Estaba del lado de los asientos individuales. Apoyaba su cabeza en la ventana, y su reflejo en el vidrio se perdía con la media luna del cielo. La ventanilla de atrás estaba abierta, y sus bucles se volaban tímidos, en un movimiento de vaivén, una danza silenciosa… y peligrosa para mis ojos, porque enloquecían. ¿Qué pensaría en este momento? Pensé. No parece estar preocupada, ni pensativa. Pero ella siempre fue así. Como una cajita de sorpresas. No está escuchando música, por lo que se distingue del resto. Puedo oír su respiración serena entre los diferentes ritmos que despiden los auriculares de los demás pasajeros. Es el "chingui chingui". La observo, ella no me ve. Y en eso, sucede. Se dibuja en su rostro tímido la mitad de una sonrisa. Como la luna. Como la media luna. Entonces lentamente me acerco hasta ella, y la beso en la frente, paso mis dedos intangibles por uno de sus bucles e intento recordar lo que se sentía el tacto. Ella suspira. Cuando la observo de nuevo, un río de lágrimas comienza a caer por sus mejillas, y sin dejar de sonreír susurra en un volumen casi inaudible <<Te amo, Franco>>.

viernes, 24 de marzo de 2017

Brillantina para mí, basta.


Antes, ponía el volumen de la música en máximo para que el dolor no duela tanto. Para que mi corazón escuche algo más lindo que el quejido de su coraza cuando la verdad lo apuñale por la espalda.
Antes, me alejaba de cualquier ser que tuviera cerca, y me quedaba horas navegando en Internet sin saber qué mierda estaba mirando ni qué hora era. 
Antes, me preguntaba una y otra vez si sería ésta la última vez que estaremos así. 
Antes, me preguntaba cada momento si pensarías en mí como yo lo estaba haciendo. 

Si nuestra relación va a depender del orgullo mejor paro acá. Porque como todos, tenemos peleas. En todas las relaciones, en todo el país, en todo el mundo. Pero también, todas las relaciones se construyen de a dos. Y no estoy dispuesta a seguir sola. 

Antes, me preguntaba si leías la conversación nuestra varias veces como yo lo hacía. Y me preguntaba si te generaba algo ver mis historias de Instagram. ¿Sabes las veces que estuve  a punto de tirar indirectas en las fotos esas? Y después me detenía pensando... ¿Para qué? Si ni siquiera me vas a escribir para preguntarme nada. 

Brillantina para mí, basta.

Sí, bien a lo Calu Rivero. Todo lo lindo que alguna vez fue, chau. Por ahora, se acabó. Las relaciones se construyen de a dos. Si las peleas desarman las relaciones, entre las dos personas se construye de vuelta. Pero entre las dos, no solamente una. 

Después que llamé a tu casa y tu viejo me dijo que no estabas, pensé que podría ser una señal para no insistir, pero no, te llamé. Te llamé porque como las veces anteriores, me cansé de esperarte. Me cansé de ponerme mal por pensarte y que no estés, o de querer contarte de algo que me pasó y que no te tenga ahí. 
Te llamé al celular  y cuando atendiste, corté. No estaba preparada. Respiré hondo, le pedí a la Luna que me ampare... y ahí estaba, esperando ser atendida y que..

-Hola?
-...
-Hola?
-.... Hola.. 
-Marti?
-Si, eu.. soy yo.
-Ah.

Un "Ah." corto  seco que me hizo dudar de porqué estaba llamándole y todo lo que no había pensado decirte. No había pensado en nada. Y no tenía nada ahora. 

-¿Qué pasa?
- Nada.. llamaba para saber.. ¿Estás bien? 
- ¿? Sí, por??
- Pasa que no se nada de vos hace como una semana. 

Una semana y un día, para ser exacta. 

- Ah mirá, yo tampoco sé nada de vos. 
- ¿Y por qué no me escribiste?
- ¿Y por qué no me escribiste vos, boluda?
- Yo sí te escribí, después vos colgaste, qué paso?
- A ver, boluda, ¿Para qué me llamás? ¿Ves? Yo sabía que iba a pasar esto!

Y acá empieza. Ahí, con esa última expresión... Empezaste a embarrar todo. Y a destruir poco a poco lo que construimos con amor, vergüenza, confianza y desconfianza, tiempos y destiempos, rencores y perdones... 

- ¿Qué cosa sabías?
- ¡Que me ibas a llamar o escribirme para preguntarme "porqué no te escribí más, o porqué no te llamé"!

Seguías insistiendo en que sabías, sabías que esto iba  a ocurrir. Y yo... en silencio, seguía pensando en cómo llegamos acá otra vez. Hasta que se me ocurrió una respuesta. 

- Y si sabías, ¿No pudiste evitarlo? Estás diciendo eso porque me conocés, y sabés quien soy y cómo me pongo. ¿No podías escribirme vos a caso? 
- Ah buenooooo. ¿Por qué yo, a ver? Yo te escribí la semana pasada.

Y ahí como que te quedaste sin palabras casi. Porque sí, me escribiste la semana pasada, cuando estaba todo bien, cuando estábamos bien. Hasta que la última en la conversación fui yo, porque tenía que ponerme a trabajar, en algo que vos sabes que yo AMO y no fuiste capaz de preguntarme cómo me había ido con eso. 

<<No es orgullo ni enojo, simplemente tomo esta distancia porque a veces dueles demasiado.>> 

No me acuerdo que te respondí, creo que algo como "Bueno pero siempre soy yo la que vuelve, que por qué vos dejás pasar tanto los días?" y me respondiste que "simevasahablarconesetonoyesehumorMartinanotengoganasdehablarahorachau". Y cortaste la llamada. 

Cuando cortaste inmediatamente me largué a llorar como una idiota.
Como si tuviera 3 años y me quitaran la muñeca. 
O como si tuviera 21 y mi mejor amiga no me diera ni 5 de pelota. 

Por suerte pude contar con Jo para ese momento. La verdad es que no me sentía bien si me quedaba sola llorando y tragandome los mocos. No iba a entender nada. 
Jo me llamó y me dijo,

"Ouch. No puedo entender la actitud de ella, me sorprende que haya reaccionado así. Yo también la conozco un poco. No sé qué problema tiene pero vos CORTALA. Ya hiciste todo lo que podías hacer. Ahora dejala a ella a un costado. Y esperá,  porque en algún momento ella te va a necesitar y te va a buscar. Y no vas a estar sola, tenés a tu familia, a tu novio, a mí, a F, y a muchas amigas que vas a hacer en la vida. Te quiero, cuidate."