jueves, 11 de diciembre de 2014

Mi mayor miedo

Presa, aterrada y sola.
Tuve que enfrentarme  ala vida sin guardaespaldas.
Superarme a mi misma es algo que aun me cuesta.
Vivir de cada momento como si fuera el último y entender que hay energías que eligen destrozar los buenos momentos.
Yo no tengo la culpa.
Yo no estoy errada.
Yo no quiero esto.
Así decía, todo el tiempo. Día y noche escribía en un papelito que guardaba debajo de su almohada. Para que luego, le sirviera de machete en cada sueño que se encontraba con él. El ser superior del universo, quien le explicaba las leyes y ella no comprendía. Nada comprendía. Movía la cabeza negando y no se dejaba ver más allá que lo que sus ojos le alcanzaban a mostrar.
Era corta, de cerebro, de ideas, de pensamientos.
Se alejó tanto de la realidad que empezó a escribir en un cuaderno sus propias ideas. Sus propias leyes. Su propia creencia.
Nada ni nadie sabía de esto.
No la conocían por dentro.
Nadie la quería como creía hacerlo.
Escribió, escribió y escribió.
Jamás conoció el amor verdadera del que muchos hablan, pero supo entenderse y saberse viva de si misma. Amó según su creencia. Halló en la pérdida de lo material el único amor incandescente que le daba sentido a su estadía en este paso humano.
Ya no le temía a nada más que a dejarse llevar por las ideas sociológicas que regían su contexto diario. Ya no daba opiniones a cualquiera. Ya había aprendido lo suficiente.
Afuera, la gente empezó a llamarla la loca, como ella siempre había soñado.
Se acostaba en su espacio, lo que parecía ser una cama, y se dormía. Cerraba los ojos fuertemente y ya no veía a su universo. Sino que empezaba  a sentirse segura. Segura de ser quien soñaba ser, donde quería ser. Sin reglas, sin opiniones ajenas. Sin tantos apegos ni cursilerías. Se acostumbró a vivir una fantasía. Y así enloqueció.
Jamás molestó a alguien.
Dos veces, a los 17 y a los 18, quizo huir.. pero ese pensamiento de algo totalmente errado la llevó a construir su propio camino.

Hoy ella tiene 395 años.
Ya no existe como humana.
Ya no está entre nosotros.
Ya no se ve. Ahora es quien siempre quiso ser, lejos de ese error de convertirse en humana.
Ya no se ve, tal como su mayor sueño.
Ahora vive como siempre soñó: la mejor fantasía hecha real, la mejor manera de vivir la vida:


Con los ojos cerrados.
Era como si un demonio juguetón la atacara de vez en cuando, solo aquellas veces que se sentía aburrido y lo hacía para divertirse.
Se ve que logrando separarlas él se divertía.
Habían veces que estaban muy bien, las dos alegres. Ella estudiaba en su habitación y su hermana ordenaba  mientras escuchaba algo de música, en su mundo. después, ella preparaba la comida y la llamaba. Y así, de repente, le respondía a los gritos e insultándola por un montón de cosas, algunas sin sentido, o llamaba por teléfono a su madre para inventarle excusas que se convertían en daños para las tres. Cada vez eran más las situaciones en las que el pequeño demonio encubría estos lazos de amor en un humo espeso, oscuro y asfixiante.