lunes, 30 de marzo de 2015

En círculos.

Oh... Qué lástima. Mañana hay paro nacional y no hay ni colectivos, ni taxis, ni helicópteros, ni aviones, ni espacio tranquilo en las calles vacías de autos que nos permita encontrarnos. Aunque sea sólo una hora. Ni tampoco habrá gente contenta. Todos van a estar enojados, de hecho lo están. La mamá porque las hijas no tienen clase y van a estar todo el día al pedo en su casa viciando con los celulares, el papá porque no hay colectivos funcionando que lo lleven hasta su negocio ni tampoco espacio entre las calles, todo va a estar congestionado, embotellado, super transitado. Todos van a  querer llegar a horario en cuanto puedan. A sus trabajos, al colegio y facultad los que tienen clases, al gimnasio, a la manifestación. ¿Se va a hacer?. No importa. No me importa la manifestación. No me importan los docentes, los laburantes del centro, los choferes, los tacheros, los autos pegados unos a otros en las calles de Córdoba. 
Lo único que me importa sos vos. Vos y tu sonrisa tan especial que se desprende de tu cara cuando me mirás prestando atención a cada cosa que digo. Por más boludés que sea. 
Me importás vos y tu manía de ronronearme después de un beso divertido. (¿Cómo es un beso divertido? Es único, sólo existe entre los dos). Vos y cada vez que me echás una reojeada (de costado) mientras estoy escribiendo o hablando con alguien y creés que no me doy cuenta. Vos y los whatsapp que me llegan cada mañana provocandome una sonrisa gigante; sonrisa que duele tanto por ser tan grande que acabo mordiéndome el labio inferior mientras te pienso.
Sólo me importás vos.
Mañana no te voy a ver pero puedo escribirte. Tenés mi número fijo y después de los nervios de la primer llamada, adoro que hablemos por ese tubito mágico. Aún más mágico que los nuevos. Porque es viejito y lindo. Y las voces se escuchan tal cual son. Tenemos el teléfono, los audios de whatsapp y las fotos que nos mandamos de todo lo que hacemos.
Nos compartimos mientras no nos vemos.
Nos escribimos mientras la mamá inventa juegos de mesa para que sus hijas dejen el celular.
Nos mandamos audios mientras el papá sale más temprano de casa para ir caminando a abrir su negocio.
Nos pensamos y sonreímos mientras algunos estudiantes llegan a clases y el docente cambia la modalidad de su actividad para integrar a los pocos alumnos que asistieron.
Nos pasamos fotos mientras los autos se descongestionan en las calles del centro de Córdoba.

Mientras algunas banderas empiezan a juntarse y un grupo de personas espera para manifestar.
Mientras se pasan las horas y ya se hace pasado mañana para verte otra vez.



Qué loco sentimiento que me estás haciendo sentir.
Qué locas y hermosas ganas me dan de vivir.
Qué lindo estar a tu lado y ser feliz.
Qué lindo sonreír mucho y escribir cosas así.

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