miércoles, 18 de marzo de 2015

Losing My Religion versión desechada

Tenía 17 años cuando decidimos ir por caminos diferentes. 
Él estaba empezando a perder su religión. Yo la mía, pero igual lo amaba. Él también me amaba, sin embargo, ir perdiendo su religión lo hacía sentir débil. Débil y culpable. 

Pensaba que su amor podía ser más fuerte que cualquier cosa, pero me equivoqué.

¿Qué es la libertad para vos, Marti? Me preguntó una tarde, sentado frente a mi en uno de los escalones que subían a mi terraza. 

Libertad... Maldita libertad que tanto miedo me has provocado.
Libertad... Maldita responsabilidad has depositado en mis manos.
Libertad... Maldita seas, por quitarme al amor.

Amor que era esclavo de su religión, esclavo de su decisión y elección al amor.

Maldito seas, que preferiste elegirla a ella y no a mí.
Yo, en cambio, la habría dejado perder por tí.



https://www.youtube.com/watch?v=xwtdhWltSIg


En situaciones como estas me he sentido siempre una ilusa. 

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